Vivimos en una era donde la propiedad intelectual es el monarca indiscutible. En la actualidad, si una franquicia ha gozado de la más mínima popularidad, es casi seguro que esté en proceso de reinicio, reactivación, reinvención o la creación de alguna secuela. Harry Potter, una de las sagas más queridas a nivel global —o al menos lo fue antes de que su autora adoptara posturas que chocarían directamente con los principios de los héroes de su propio universo literario— no es la excepción.
Sin embargo, las controvertidas opiniones personales de “Quien no debe ser nombrada” no son suficientes para frenar esta colosal máquina de ingresos. Esto significa que, lo deseemos o no, HBO nos ofrecerá una adaptación televisiva completa de las novelas de Harry Potter. Y esto ocurre apenas unos 15 años después de que la última entrega de una exitosa saga cinematográfica de ocho películas dijera adiós a la gran pantalla.
La serie de HBO, comenzando con Harry Potter y la Piedra Filosofal, se lanzará oficialmente esta Navidad. Todo en esta producción parece diseñado para evitar cualquier tipo de disrupción o riesgo. (Aunque, al optar por este título, la serie deberá afrontar la peculiaridad de cambiar su nombre en cada temporada, lo que parece una complicación innecesaria). Sí, es un proyecto que prácticamente nadie solicitó y que, además, no parece estar realizando ni siquiera las innovaciones esenciales que se esperarían de un reinicio o una adaptación moderna.
A juzgar por el adelanto inicial, esta versión de Harry Potter no muestra interés alguno en cuestionar o reevaluar la narrativa de “El Niño que Vivió” y su mundo, tal como fue presentado en las novelas y películas previas. Se percibe más como una reproducción casi idéntica de lo ya visto, una mera “copia al carbón” de lo que ya existe. La única diferencia notable es la ausencia de la mágica y elevadora partitura de John Williams, que en su momento logró realzar incluso los momentos más inverosímiles del material original.
HBO’s Harry Potter Series Trailer Reveals a “Mild Carbon Copy”
We live in an era where intellectual property reigns supreme. Nowadays, if a franchise has enjoyed even the slightest popularity, it’s almost certainly undergoing a reboot, revival, reinvention, or the creation of some kind of sequel. Harry Potter, one of the most beloved sagas globally —or at least it was before its author adopted stances that would directly clash with the principles of the heroes in her own literary universe— is no exception.
However, the controversial personal opinions of “She Who Must Not Be Named” are not enough to halt this colossal revenue machine. This means that, whether we want it or not, HBO will deliver a full television adaptation of the Harry Potter novels. And this happens merely 15 years after the final installment of a successful eight-film cinematic saga bid farewell to the big screen.
The HBO series, starting with Harry Potter and the Philosopher’s Stone, is set to officially launch this Christmas. Everything about this production seems designed to avoid any disruption or risk. (Although, by opting for this title, the series will face the peculiarity of changing its name each season, which seems like an unnecessary complication). Yes, it’s a project virtually nobody requested, and furthermore, it doesn’t appear to be making even the essential innovations expected from a reboot or a modern adaptation.
Judging by the initial preview, this version of Harry Potter shows no interest whatsoever in questioning or re-evaluating the narrative of “The Boy Who Lived” and his world, as presented in the previous novels and films. It comes across more as an almost identical reproduction of what has already been seen, a mere “carbon copy” of what already exists. The only notable difference is the absence of John Williams’ magical and uplifting score, which once managed to enhance even the most implausible moments of the original material.

